El pueblo de Aragón que se ha convertido en refugio inesperado de los escaladores que apoyan a Palestina

Sergio Ruiz Antorán. Huesca15 MAY 2026 

Bezas (Teruel), una localidad de apenas 50 habitantes, multiplicó su población durante el I Encuentro de Escalada por Palestina organizado por ‘Climbing for Palestine’ para visibilizar la situación de los treparrocas palestinos

Quedada de apoyo a Palestina del ‘Climbing for Palestine» / Climbing for Palestine

Solos, en la plaza, sentados en un banco, trapicheaban entre las mil cosas que se les venían encima. De repente, desde una puerta se encendió una sombra. De la oscuridad emergió una cara de sonrisa infinita. “¿Queréis un poco de café?”. Sorprendidos y agradecidos, aceptaron la bienvenida de aquellas tazas de una desconocida como un flechazo de confraternidad humana. “La conexión con Bezas fue diez de diez desde la primera llamada que tuvimos con el alcalde. Buscábamos un lugar cerca de zonas de escalada. No pudimos encontrar un lugar mejor. Son la gente más acogedora del mundo mundial”.

Acertaron de pleno con Bezas. Allí, hace unas semanas, Jimena Villar de Onís y sus compañeras de ‘Climbing for Palestine’ organizaron el I Encuentro de Escalada por Palestina. Junto a Albarracín sintieron la solidaridad cercana del olvidado, como la gente que persiste en su pueblo, esa resistencia por seguir siendo contra todo. Esa misma fraternidad desinteresada que ellas lanzan como una cuerda que quiere amarrarse a la esperanza del pueblo palestino. “Cuando les dijimos que, por cuestión del boicot, no podíamos vender ciertas marcas en la barra, no pusieron ningún problema. Encima nos cedieron su cine para las proyecciones y debates. ¿Cómo nos íbamos a imaginar que en un pueblo tan pequeño tuvieran un cine? Lo llenamos. No cabía ni un alma. La gente tuvo que sentarse en el suelo”, relata Jimena.

El llamamiento fue desbordante, aunando el abrazo de la comunidad escaladora alrededor de los Pinares de Rodeno, “con la implicación de los alojamientos y tiendas especializadas” y muchos habitantes de la zona. Multiplicaron por seis la población de esta localidad, que apenas cuenta con cincuenta censados, apasionada por latir de vida en un fin de semana de intercambio de visiones y experiencias: charlas sobre derechos humanos en el deporte, el vínculo entre escalada y resistencia y el papel de las mujeres en la resistencia palestina; la proyección de los documentales temáticos Never Stop Climbing y Resistance Climbing; talleres de serigrafía y yoga, o un mercadillo y una cena solidaria.

El encuentro de Bezas fue un foco para seguir dando luz sobre el ‘apartheid’ que sufren los treparrocas de Palestina, recaudar fondos de apoyo a entidades como Wadi Palestine Organisation, impulsora de proyectos de escalada en Cisjordania, o Palestine Red Crescent Society, y difundir la campaña por el veto de los escaladores israelíes involucrados en el conflicto en competiciones internacionales.

Este colectivo promueve acciones solidarias e informativas y persigue la suspensión internacional de la Federación de Israel por su colaboración en «crímenes de ocupación y guerra».

 

‘Climbing for Palestine’ nació en 2023 en Reino Unido “lejos del odio, sino desde un profundo amor por la humanidad” y apegado a valores indisolubles del alma de la escalada: libertad, solidaridad, empatía, resistencia… Hace ahora un año esta conciencia pacífica se vertebró en España con la participación en el maratón solidario que completó 768 kilómetros en la roca entre el 30 de mayo y el 27 de junio de 2025. ¿Por qué justamente esta distancia? Porque es la macabra longitud del muro de la vergüenza que separa Palestina de Israel.

De este fogonazo prendió un grupo estable de unas sesenta personas que va creciendo y cada vez tiene más implicación en Aragón. Expanden su mensaje mediante charlas y asistencia a encuentros de escalada, visibilizando la frustrante irrealidad de sus iguales palestinos. “En Palestina no hay una instalación con presas homologadas para la competición. Estamos en disposición de enviar un tablero de entrenamiento, pero la incógnita es dónde instalarlo, porque puedes llevarlo a un rocódromo y que resulte inútil. Los controles de acceso que impone la ocupación de Israel obligarían a un escalador palestino que vive a quince minutos a tener que esperar dos horas para llegar y utilizarlo. Es frustrante”, narra Jimena.

Algunos de los participantes. / Climbing for Palestine

‘Climbing for Palestine’ ha pedido a la Federación Internacional de Escalada Deportiva (IFSC) la prohibición de los deportistas de la Asociación Israelí de Escalada (ILCA) en sus competiciones “por apoyar crímenes de ocupación y guerra”. Esta presión pretendió activarse para las World Climbing Series de Alcobendas (del 28 al 31 de mayo). Sin embargo, la votación de este punto, que se iba a celebrar en la Asamblea General en Arabia Saudí y que finalmente tuvo que hacerse de forma telemática, se vio aplazada a una Asamblea Extraordinaria a finales de julio, por lo que la delegación israelí sí estará en Madrid.

Este grupo ha elaborado y publicado un meticuloso informe (www.banisraelfromifsc.com) con sus argumentos para justificar su petición. La ocupación de sectores de roca es una de las razones con mayor peso. Este proceso de apropiación “no es una cuestión únicamente deportiva, sino política. Al construir un nuevo asentamiento se hacen con todas las infraestructuras recreativas que lo rodean, queriendo legitimar así la colonización y utilizando estas áreas para la promoción de la escalada en Israel o el blanqueamiento de la ocupación mediante la apertura a escaladores internacionales”.

La comunión con Bezas fue total: «Son la gente más acogedora del mundo mundial»


Otro aspecto que denuncian es el plagio, letra por letra, de las antiguas guías palestinas, salvo por “la eliminación del nombre de los aperturistas si eran palestinos”.

Según ‘Climbing for Palestine’, no ha hecho falta escarbar demasiado para hallar pistas de la implicación de los deportistas israelíes en el genocidio de Gaza, utilizando los canales y web de la propia federación israelí como fuente. “Tras el atentado del 7 de octubre, la propia federación comunicó que sus actividades se verían limitadas, obviamente porque sus atletas formarían parte del ejército”, indica Jimena, que remarca que la propia federación publicita que entrena en técnicas de escalada a las fuerzas especiales.

Imagen del encuentro en Bezas. / Climbing for Palestine

Desde ‘Climbing for Palestine’ añaden como motivo de exclusión el patrocinio a la mejor escaladora israelí, Ayala Kerem, por parte de la constructora Shikun & Binui Group, señalada por instituciones internacionales como participante en una ocupación declarada ilegal por la Comisión de Investigación de la ONU y la Corte Internacional de Justicia. “Ella competirá en Alcobendas luciendo el logo de esta empresa, algo que viola el derecho internacional y la legislación española”, advierte Jimena justo en la semana que se cumple el aniversario de la Nakba, el inicio del éxodo palestino por la ocupación israelí entre 1946 y 1948.

Tras los actos de protesta que realizarán de forma paralela a la celebración de las World Series, el colectivo espera la decisión de la federación internacional para armar una nueva estrategia, sin dejar de estar presentes en concentraciones de escalada para divulgar su mensaje y sumar apoyos como los que consiguieron en Bezas. “La mujer que nos dio el café al final ganó uno de los sorteos. No sé qué habrá hecho con las bolsas de magnesio y las guías que ganó. Nos pareció entrañable”.

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